jueves, 8 de enero de 2015

Sinopsis de libros


  •  PRIMER AMOR

(IVÁN TURGUENEV)


PROEMIO
Los invitados ya se habían ido. El reloj dio las
doce y media. Sólo quedaban el anfitrión, Serguey
Nicolayevich y VIadimir Petrovich.
El anfitrión tocó la campanilla y ordenó retirar
lo que quedaba de la cena.
-Entonces, está decidido- dijo, sentándose có-
modamente en la butaca y encendiendo su cigarrillo-.
Cada uno tiene que contar la historia de su
primer amor. Le toca a usted, Serguey Nicolayevich.
Serguey Nicolayevich, rechoncho, de pelo castaño,
cara fofa y redonda, miró a su anfitrión y luego
levantó la vista hacia el techo.
-No tuve un primer amor. Empecé directamente
con el segundo.
-¿Y cómo fue eso?
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-Muy fácil. Tenía dieciocho años cuando por
primera vez empecé a cortejar a una señorita encantadora.
Pero lo hacia como si no fuese una novedad
para mí. Así cortejé después a todas las
demás. A decir verdad, a los seis años me enamoré
por primera y última vez, precisamente de mi niñera.
Desde entonces ha pasado mucho tiempo. Los
detalles de nuestra relación se han borrado de mi
memoria. Y aunque me acordase, ¿a quién podría
interesarle?
-Entonces, ¿qué hacemos?- dijo el anfitrión-. En
mi primer amor tampoco hay nada extraordinario.
Antes de conocer a Ana Ivanovna, mi mujer, no
estuve enamorado. Todo marchó a mil maravillas.
Nuestros padres concertaron la boda, inmediatamente
iniciamos el noviazgo y nos casamos sin dilación.
Mi historia se cuenta en dos palabras. Yo,
señores, tengo que confesar que, cuando propuse el
tema del primer amor, lo hice pensando en ustedes,
hombres no diría viejos, pero tampoco jóvenes solteros.
Bueno, usted, VIadimir Petrovich, ¿no podría
amenizar un poco la velada?
-Mi primer amor, en efecto, fue poco corrientecontestó
después de una pausa Vladimir Petrovich,
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hombre de unos cuarenta años, de pelo negro, ya
canoso.
-¡Ah!- exclamaron simultáneamente el anfitrión
y Serguey Nicolayevich-. Mucho mejor. Cuéntenoslo.
-Bien... O mejor dicho, no voy a contarlo. No
soy un buen narrador. Cuando narro, o soy lacónico
y seco, o prolijo y amanerado. Si me permiten, voy a
apuntar todos mis recuerdos en un cuaderno y luego
se los leo.
Al principio los amigos no estuvieron de acuerdo,
pero VIadimir Petrovich insistió. Dos semanas
después se reunieron de nuevo y VIadimir Petrovich
cumplió su promesa.
Esto es lo que había anotado en su cuaderno.

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